8 preguntas difíciles en la entrevista de trabajo

Has pasado horas confeccionando tu currículum, modificándolo una y otra vez para adaptarlo a las ofertas de trabajo que más te interesan. Luego vinieron los meses de pateo y los incontables viajes en coche para entregarlo en mano en las empresas de tu sector profesional, polígono tras polígono. Además, te diste de alta en innumerables portales de empleo y páginas de ayuda, difundiendo tu candidatura por la red, e incluso creaste y cuidaste tu marca personal en internet.

Y un día cualquiera suena el teléfono; es tu cita para la entrevista de trabajo, el resultado de un esfuerzo de meses da su fruto.

La entrevista de trabajo es un momento crucial en toda búsqueda de empleo, y llegar hasta esa fase del proceso supone un éxito en sí mismo. Pero además de celebrarlo, hay que prepararlo, y a conciencia.

Entrevista de trabajo

Fácilmente podemos pensar que, como el reclutador va a preguntar por aspectos de nuestra vida personal y profesional, que lógicamente conocemos, basta con ser sincero y responder educadamente para conseguir el puesto de trabajo. Gran error.

Sin la entrevista preparada, será mucho más fácil que los nervios se descontrolen, no pensar con claridad ante una pregunta comprometida, y perder la confianza en nuestras posibilidades, lo que seguramente llevará a quedarnos callados, o a hablar por los codos, dando una imagen poco profesional.

Es fundamental medir y controlar en todo momento nuestras respuestas, reconduciendo las preguntas difíciles hacia terrenos en los que nos sintamos cómodos, lo cual conseguiremos si llevamos un temario aprendido al que poder recurrir ante esas situaciones, como si fuéramos políticos en un duro debate.

Recordar que la meta es conseguir el puesto de trabajo, ¿cómo?, convenciendo al reclutador de nuestra idoneidad para ese puesto de trabajo, mostrando siempre lo mejor de nuestro perfil profesional y personal.

No es tarea sencilla, y más si nos enfrentamos a un profesional de la selección de recursos humanos que nos lanza las preguntas más complicadas de su repertorio.

Ya vimos la pregunta del sueldo; aquí tenéis otras de las más habituales.

1.- ¿Por qué deberíamos contratarte a ti y no a otro candidato?

Como no conoces las capacidades de los otros candidatos, nunca debes compararte con ellos, ni menospreciarlos en favor de tu candidatura. El objetivo es que te vendas lo mejor posible, mediante un discurso directo.

Si usas palabras vacías de contenido, y las frases típicas, como “soy el candidato perfecto”, “trabajo muy duro”, o “estoy muy motivado”, sin fundamentar la respuesta con tus logros,  aptitudes y habilidades profesionales, junto con tu experiencia profesional más importante, no convencerás al entrevistador de que tu perfil es el que más se adapta al puesto.

Muéstrate como un trabajador polivalente y versátil, capaz de asumir responsabilidades en la empresa, y hacer frente con éxito a nuevos retos, empleando adjetivos positivos, como leal, organizado, sensato, resolutivo, constructivo, imaginativo, cooperativo…

2.-Dinos cuáles son tus principales defectos y tus mejores virtudes

En cuanto a los defectos o debilidades, lo que persigue el entrevistador es que le digas los motivos por los que no debería contratarte.

Cuidado, no te perjudiques confesando los aspectos más negativos de tu personalidad, sino que debes reconducir tu respuesta hacia adjetivos que a priori pueden parecer negativos en lo personal pero que suponen un gran valor en el ámbito laboral, tales como: Tal vez sea excesivamente puntual, o demasiado meticuloso, exigente en la obtención de resultados, impaciente por trabajar…

Puedes también centrarte en alguna debilidad de tu currículum (que seguro ya habrá visto el entrevistador) y reformularlo positivamente. Por ejemplo, si no trabajaste durante un período de tiempo, expón las actividades que realizaste en él, como formarte, ampliar conocimientos, perfeccionar un idioma, buscar empleo en otro país…

Si tienes carencias en tu formación, compénsalo con una especial motivación para aprender, siendo dinámico y emprendedor.

En cuanto a las virtudes, es la oportunidad de demostrar la valía profesional, mostrando determinación, dinamismo y positividad. Incide en la capacidad de resolver problemas, trabajar bajo mucha presión, organizar y dirigir equipos o establecer prioridades profesionales. Responde con seguridad y confianza en tus capacidades.

3.-¿Qué motivos tienes para trabajar en esta empresa?

La realidad es que tras meses o años buscando trabajo, se acaba enviando el currículum a cualquier oferta de trabajo, por muy alejada que esté de nuestro perfil profesional.

Por ello, lo que el entrevistador está esperando ver es que el candidato ha investigado un poco, se ha informado sobre la empresa (proyectos en marcha y futuros, número de trabajadores, puestos vacantes, posicionamiento en el sector…) y que el puesto ofrecido encaja en sus expectativas y aspiraciones profesionales a largo plazo, por lo que está motivado para desempeñar con éxito esas funciones.

No te centres en tu vida profesional y anteriores experiencias (no peques de egocéntrico), sino que debes poner en valor los puntos fuertes de la empresa, y las oportunidades que puede ofrecerte, tanto profesionales como personales.

4.-Cuéntame un poco sobre ti

Difícil salir airoso de esta pregunta. Sigue este consejo; cuánto más tiempo hables, más posibilidades de meter la pata, así que en dos o tres minutos, procura destacar tus puntos fuertes (sin “leer” tu cv) y tu especial motivación para trabajar en la empresa.

¿Y cómo? Puedes hablar de por qué elegiste formarte en una determinada profesión (ponle pasión), y destacar lo que más te ha “marcado” de tu vida laboral, buscando siempre conexiones positivas con el puesto de trabajo al que aspiras.

Se trata de que des sentido y cohesión a las elecciones que has tomado en tu vida, para que la historia de tu currículum cale en el entrevistador, y vea las metas y objetivos profesionales que pretendes alcanzar.

5.-¿Por qué quieres cambiar de trabajo?

En plena crisis económica, cambiar de puesto de trabajo resulta arriesgado, y el entrevistador querrá conocer lo que nos impulsa a ello.

Nunca hables mal de anteriores experiencias laborales, ni de antiguos jefes o compañeros de trabajo, ya que inevitablemente darás una imagen de persona problemática.

Centra la causa que te motiva a cambiar de empleo en tus aspiraciones y metas profesionales, en tu carrera profesional, y no en un problema de la empresa en la que trabajas.

Explica que necesitas un cambio a nivel profesional y personal, evolucionar y alcanzar nuevos retos.

6.-Te veo sobrecualificado

Desgraciadamente, ante las escasas ofertas del mercado laboral, resulta normal aspirar a puestos de trabajo de cualificación inferior a la nuestra. ¿Cómo justificarlo?

No centres el discurso en las carencias económicas que debes solventar como sea, sino en la necesidad de realizarte como trabajador, de sentirte útil y desarrollarte profesionalmente, aunque sea partiendo desde la base.

Haz ver al entrevistador que eres un trabajador polivalente, con multitud de recursos, y con gran inquietud formativa, capaz de adaptarse a puestos de trabajo de diversa cualificación, para conseguir una proyección profesional a largo plazo.

7.-Dime un caso de mala experiencia profesional, o en el que tú fallaste

Es una pregunta que va a buscar averiguar, partiendo de un despido anterior,  si eres capaz de asumir la responsabilidad del puesto, si  eres una persona que no se adapta fácilmente a su entorno laboral, o si tiendes al conflicto, incluso si eres combativo, perseverante o luchador.

Todos cometemos errores, y hay que aceptarlo, sin desviar toda la culpa a anteriores jefes o compañeros de trabajo (aunque fuera así realmente). Lo importante aquí es reformular el fallo positivamente, indicando que de los errores se aprende, que obtuviste una enseñanza muy valiosa, y que te ha proporcionado nuevos recursos de los que valerte.

Puedes poner como ejemplo un proyecto que fracasó, o un caso en el que no se llegó a los resultados comerciales marcados, y expón luego profesionalmente los motivos por los que lo hizo, acabando con lo que tal hecho aportó de positivo a tu experiencia laboral.

8.-¿Tienes alguna pregunta?

Aunque muchas de las dudas hayan sido resueltas a lo largo de la entrevista, ten preparadas unas cuantas preguntas sobre el  puesto de trabajo al que aspiras para realizarlas al final de la cita; eso indicará que tienes interés por la vacante.

No indagues sobre el salario, ni preguntes sobre las condiciones laborales, o el período de vacaciones; no da una imágen profesional, y más adelante podrás profundizar sobre ellos. Evita hacer preguntas personales o indiscretas al entrevistador, o sobre sucesos conflictivos relacionados con la empresa.

Intenta que tus dudas estén relacionadas con el trabajo a desarrollar: aclarar tus funciones, saber más sobre tu equipo, posibilidades de desarrollo del puesto dentro de la empresa, la cultura corporativa…

Las preguntas más acertadas suelen ser las que nacen de la investigación que has realizado de la empresa antes de acudir a la entrevista de selección.

Lo importante es convencer al reclutador a través de estas preguntas de tu especial motivación y de tu sobrada capacidad para desempeñar las funciones del puesto de trabajo.

 Autor: Luis Gurrea, Orientador del Centro SERVEF de Lliria y autor del blog Teoriento.es

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